Entrevista a Dani Pérez en el proyecto TeamEQ

¿Cuál es su filosofía de trabajo?

Al formar parte del comité de dirección, estamos muy centrados en cumplir la estrategia de la empresa y estar cercanos al negocio. Las personas que trabajan como Business partners en el departamento saben que también son parte del negocio, que tienen que ser proactivas en este sentido y estar al lado de los managers y los empleados.

¿Cómo está organizado el área de RRHH?

En el área somos cinco personas a tiempo completo y otras dos a media jornada. Para determinadas cuestiones como formación, la comunicación o la gestión de nóminas, nos apoyamos mucho en proveedores externos. Internamente, contamos con dos Business partners: uno destinado al ámbito técnico y tecnológico, y el otro al del mercado y la gestión. Luego tenemos otra persona que se encarga de los procesos internos y yo mismo, que me ocupo también de la parte de responsabilidad corporativa, en la que cuento con la ayuda de otra persona, y estoy presente en el comité de dirección, por lo que se puede decir que la función está representado al más alto nivel estratégico.

¿Qué necesidad detectaron en la empresa como para acudir a TeamEQ?

Cuando estábamos trabajando sobre la filosofía de los equipos de alto rendimiento, nos preguntamos cuál debería ser nuestro leitmotiv: “Buscar un resultado, pero para ello, ¿nos vale todo?”. Llegamos a la conclusión de que no; también queremos ser felices caminando hacia el resultado. Precisamente, en ese punto apareció Francesca Gabetti, CEO de TeamEQ, a quien yo ya conocía de una etapa profesional anterior. TeamEQ es una plataforma online, que nació de una idea durante
una estancia de tres meses en Silicon Valley y que permite medir la motivación, la eficacia y la satisfacción de un equipo en tiempo real. Es la herramienta
ideal para saber el estado de salud del equipo cada semana. Me aporta los datos necesarios para tomar las decisiones más apropiadas para tener un equipo de alto rendimiento.

¿Cómo fue el proceso de implementación?

Pensamos que lo mejor era comenzar por aplicarlo a dos equipos: la dirección de un área de negocio y nuestro propio departamento de Recursos Humanos, para así poder establecer un control de la herramienta y realizar una supervisión más cercana de los progresos. Y respecto al proceso de implantación propiamente dicho, lo cierto es que fue muy rápida. La idea surgió en noviembre y en enero ya estábamos trabajando con ello, ya que es una herramienta muy intuitiva, que permite el seguimiento y la interacción con los diferentes miembros del equipo. Además, desde el primer momento contamos con el beneplácito del comité de dirección, porque al fin y al cabo esta plataforma venía a resolvernos una necesidad corporativa que teníamos.

¿Cómo se ha adaptado la herramienta a los equipos y viceversa?

Lo bueno de la plataforma TeamEQ es que es anónima, se puede contestar desde móvil en tres minutos y crece en conjunto con los equipos. Todo el mundo puede ver los resultados Siempre que ha habido una necesidad, hemos intentado acoplarnos a ella. Por ejemplo, al principio no veíamos claro hacer una sesión con la herramienta una vez a la semana, pero pasado un tiempo nos dimos cuenta de que sí es necesario. Y es que la gestión emocional tiene que ser diaria. Los equipos no solo consiguen sus objetivos mediante el conocimiento, sino también a través de las emociones. Y estas hay que evaluarlas y medirlas. Además, hubo algo que nos funcionó muy bien, que fue trasladar a nuestro lenguaje todos los factores que están en la herramienta. Por ejemplo, qué quería decir para nosotros la eficacia o la satisfacción alrededor de un proyecto. Esto lo decidimos en equipo analizando en qué situación estábamos y hacia dónde queríamos llegar.

¿Qué respuesta han tenido de los empleados?

Como en cualquier proyecto de cambio, ha habido de todo. Algunos se han convertido en pioneros de la herramienta, mientras que otros han dudado más al principio. Por eso, también hemos realizado una labor de búsqueda de pioneros, con el fin de que motiven al resto. Esto parte de la idea de que no tenemos interés en obligar a la gente. La plataforma cuenta con una cualidad muy importante que va en línea con nuestra estrategia de liderar y corresponsabilizar. Esto es, hay un líder, pero si el equipo no participa y se hace responsable del clima y la gestión emocional, esto no tiene sentido.

¿Y ha funcionado esa labor de motivación?

Estamos convencidos de que así ha sido. Según los datos que nos han aportado los informes de TeamEQ, tenemos un índice de salud del equipo cercano al 80%, un porcentaje bueno que indica que el grupo es activo y participa. De hecho, gracias a la herramienta, nos estamos conociendo mejor como personas. Como se habla de felicidad, o das a conocer tu punto de vista al respecto o puede que lo que estés haciendo tú para conseguirla vaya en contra de la consideración de otro. Eso, por tanto, nos ha servido para abrirnos más.

¿En qué aspectos han tenido que mejorar?

En mi equipo nos mostró que debíamos perfeccionar los temas relacionados con la eficacia y la comunicación, algo sobre lo cual ya hemos empezado a trabajar. Por ejemplo, para mejorar la eficacia, se están haciendo sesiones de mentoring y estamos haciendo foco en los procesos internos de gestión de personal y de la organización. Hemos creado dos equipos para abordar cada tema. Por otra parte, y con el uso de la herramienta, llega un momento en el que tomamos conciencia de lo que nos está pasando dentro del equipo, representado por lo que uno aprecia de su propia visión comparada con la media de sus compañeros. Y en ese punto se pueden trabajar acciones de una manera compartida y transparente, porque todos vemos lo mismo. Tomamos conciencia de dónde estamos, nos alineamos y desde allí la acción tiene más sostenibilidad, porque ya nos conocemos. Asimismo, he de reconocer que la herramienta también se ha ido afinando a medida que han pasado los meses. Durante las primeras semanas el equipo no estaba acostumbrado a formularse determinadas cuestiones. Y cuando pasa algo, se nota y la herramienta se transforma en un termómetro.

¿Son siempre las mismas preguntas?
Hay un pack de cuestiones que se repiten, porque son las que TeamEQ ha detectado como mejores para medir el índice de salud de un equipo. Se trata de una metodología creada para permitir que haya una toma de conciencia y un trabajo sobre las variables clave de un grupo. Sin embargo, acabamos de entrar con ellos en una nueva fase en la que estamos estudiando la posibilidad de personalizar algunas de ellas, a partir de una serie de tendencias que hemos ido identificando
durante los últimos meses.

¿Cómo ha mejorado el índice de salud de su equipo desde el comienzo?

Valorando en general el parámetro, estamos en una buena condición, pero me preocupan más las tendencias que no el número en si. Por ejemplo, cuando veo que en mi equipo ha descendido la efectividad o la comunicación, lo tengo en cuenta. También hay que tener presente que los resultados son la consecuencia de la alineación de todos los miembros del equipo. Por ejemplo, si el líder puntúa un cinco o un seis y el equipo siempre lo hace tres puntos por debajo, podemos tener una media de 5,5 porque el grupo es grande, pero no existiría una alineación del equipo. Además, soy de los que piensan que las emociones no se mejoran, se aceptan y se gestionan. Creo que se puede dar una mejora continua de la gestión. Hay que saber qué está pasando, tomar conciencia de ello, darle sentido y responsabilidad para que aquello cambie. Es preciso, por tanto, hacer una gestión participativa de la herramienta.

¿Cómo calificaría la relación con Team EQ?

Yo creo que hay feeling. Nuestra interlocutora en TeamEQ, Francesca, es una persona muy abierta, que nos transmite su proactividad y entusiasmo. Asimismo, estamos encantados con algunas funciones que nos aportan. Por ejemplo, periódicamente nos facilitan un informe con los resultados más destacados. Todo ello, además, de forma anónima. El líder del equipo no sabe en ningún momento quién contesta qué. Además, hemos visto evolucionar la plataforma desde la primera
versión hasta la tercera en la que nos encontramos ahora. Durante el proceso se han introducido mejoras que nos han hecho la gestión más sencilla, como la posibilidad de administrar varios equipos a la vez desde una única cuenta de usuario, cosa que antes no era posible.

Y a partir de aquí, ¿cuál es el siguiente paso?

La intención es que la plataforma se vaya extendiendo a otros equipos, y que se hiciera de forma natural. Quiero que sean ellos los que me pidan una herramienta para poder gestionar emocionalmente un equipo de una manera más continua y directa. Claro que estoy convencido de que si les enseñamos el índice de salud de nuestro departamento, seguro que les interesa

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