La Farga apunta al mercado exterior para salvarse en plena tormenta financiera

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Hay pocas compañías industriales que tengan más de 200 años a sus espaldas. La Farga es una de ellas. Por esta firma catalana del sector metalúrgico han pasado al menos seis generaciones de una misma familia que supieron adaptarse a los cambios haciendo lo que mejor saben hacer: fabricar y comercializar semielaborados de cobre a partir de materiales reciclados. ¿A quién se dirigen? Mercados eléctricos, envases metálicos, sector ferroviario, tuberías, automoción y conductores especiales son los clientes vip de una compañía que nunca ha vivido una tormenta económica como la que se avecina. Hasta ahora.

Las empresas industriales españolas han emprendido el vuelo en busca de otros mercados más rentables. El desencadenante fue una crisis especialmente profunda en este sector, tal y como revela el presidente y consejero delegado de La Farga, Oriol Guixà. “Hemos tenido que buscar alternativas fuera; soportamos la crisis gracias a las exportaciones”. En efecto, La Farga exporta más del 70% de sus artículos a lugares como Francia, Bélgica, Italia, Reino Unido, Portugal, el sur de Alemania, China o el norte de África. Su misión es fabricar semielaborados que los compradores terminan de pulir para lograr un producto vendible. “También hacemos toda la parte de electrificación ferroviaria y catenaria de los trenes de alta velocidad”, explica Guixà. ADIF o la compañía ferroviaria de Francia son algunos de sus clientes.

Pero el desarrollo industrial no es prioritario para el Gobierno a ojos del consejero delegado. “A los políticos se les llena la boca con que hay que promover la reindustrialización, pero no legislan nada a favor del sector”. No es la única preocupación de una empresa que, como tantas otras, se muestra cautelosa ante la llegada de los nubarrones financieros. “Los vaivenes en la bolsa, la caída del precio del petróleo y las dificultades en China son factores inquietantes porque pueden lastrar el crecimiento de la economía mundial”. Cómo no, semejante panorama puede ser traumático para este segmento.

El consejero delegado critica con dureza un bloqueo político que no permite preparar los cimientos para encarar la crisis. Mención aparte merece el desplome de los precios de las materias primas, una señal de alarma con consecuencias imprevisibles. “El consumo de productos para todos los sectores del desarrollo está cayendo”, admite el presidente de La Farga. La gran escasez de cobre secundario ha provocado una disminución histórica en los descuentos de compra, lo que repercute en las cuentas de resultados. No obstante, esta compañía ha recuperado parte de dichos descuentos en el primer trimestre de 2015, finalizando así un periodo bajista de larga duración.

“Nos cuesta encontrar mano de obra”

Con una tasa de paro que ningún país se puede permitir, cuesta creer que La Farga tenga problemas para encontrar mano de obra. “No es tan fácil dar con determinados perfiles”, señala Guixà. No habla solo de ingenieros, sino de operarios con una formación específica. A pesar de la crisis, esta compañía ha crecido en número de empleados. Hoy son 320 en plantilla, con un 13% de mujeres (un 27% en cargos directivos) y un 93% con contrato indefinido.

El consejero delegado cuestiona que las cifras de paro sean reales. “Estamos a 90 kilómetros de Barcelona (Las Masías de Voltregá). Conseguir gente que quiera venir a trabajar aquí es mucho más difícil, porque la gente prefiere quedarse en las grandes ciudades”. La mentalidad estadounidense basada en desplazarse para encontrar empleo “no está dentro del ADN de los españoles”, opina. A esto se une la escasa cultura de formación profesional dual que sí existe en otros países como Alemania. “Es clave para el desarrollo industrial de un país. Aquí estamos fuera de juego en eso”.

La Farga pertenece a Corporación Metalúrgica Catalana y está integrada por La Farga Lacambra, La Farga Tub, La Farga Rod, Hidroeléctrica del Voltregá y La Farga Intec. Siempre se ha caracterizado por ser una empresa recuperadora de cobre gracias a una tecnología de reciclaje pionera en el sector y exportada a 30 países. Así consigue reducir el impacto ambiental de sus operaciones.

A pesar de la incertidumbre, La Fabra confía en seguir creciendo y creando empleo como hasta ahora. En 2014, aumentó un 4,5% el volumen de facturación, hasta los 905 millones de euros. Su flujo de caja creció un 28% respecto al ejercicio anterior y sus beneficios superaron los dos millones, lo que confirma una tendencia positiva.

Proyectos ferroviarios en marcha

Las exportaciones siguen en aumento con la entrada en nuevos países como México, Irlanda, Eslovaquia, Rumania, Israel, Chile, Santo Domingo, Costa de Marfil, Sudáfrica, Senegal, Australia o Arabia Saudí, donde La Farga da respuesta al proyecto ferroviario Haramain High Speed Meca-Medina. No es el único. La compañía catalana dobló su capacidad productiva en electrificación con otros dos proyectos: la Ligne Grand Vitesse Tours-Bordeaux (Francia) y la línea que une las ciudades alsacianas de Metz y Estrasburgo. En total, suman 1.100 kilómetros.

Entre sus innovaciones tecnológicas, destaca un nuevo horno refino con mayor eficiencia energética y un innovador sistema de carga de materias primas. Otro de sus proyectos se llama Evo-Tub y consiste en la fabricación de un tubo madre obtenido directamente de la fundición, lo que permitirá acceder a mercados industriales donde ahora existen limitaciones en cuanto al peso máximo del producto.

La empresa destina el 70% del beneficio neto al departamento de I+D+i. Otra de sus prioridades es proporcionar un entorno laboral seguro, un aspecto en el que invierte más de 170.000 euros. Con esta partida se busca adecuar la maquinaria, conseguir mejoras ergonómicas para evitar sobreesfuerzos y prevenir riesgos psicosociales entre los trabajadores.

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